Un coach de estudio
Un asistente que le planifica el calendario y le dice qué toca cada día. Y otro que desmenuza esa tarea que da pereza en micro-pasos de cinco minutos, para poder empezar.
Aprenden a dirigir la inteligencia artificial, a comprobar lo que les contesta y a construir con ella las herramientas que necesitan. Una hora a la semana, en el CREATICS HUB, de octubre a mayo.
Es una actividad para jóvenes de 15 a 18 años y la sesión dura una hora.
de 4.º de ESO a 2.º de Bachillerato
Los grupos son reducidos: un máximo de 10 alumnos por profesor. Si esa hora no te encaja, escríbenos, que cuando coinciden varias familias abrimos otro.
Todas las semanas siguen el mismo proceso: primero se desgrana el concepto con ejemplos claros y el profesor —Alfonso Sanz, el director de CREATICS— enseña en directo cómo trabaja. Después cada uno lo aplica en su propio proyecto y lo comparte en la comunidad del CREATICS HUB. Míralo paso a paso.
¿Te suena?«Usa la IA para todo y no sabe si lo que le dice es verdad.»
Seis pasos: de usar bien la IA a construir con ella lo que uno necesita.
Dirige él la herramienta, no al revés.
De «hazme un resumen» a una petición con objetivo, formato, nivel y límites. Compara las dos respuestas y ve la diferencia.
Que suene seguro no significa que sea verdad.
Busca lo que la IA se ha inventado en una respuesta convincente y lo comprueba contra la fuente. La respuesta que suena mejor no siempre es la verdadera.
No todas sirven para todo, y sabe distinguirlo.
La misma tarea en varios modelos, comparando resultados y decidiendo cuál encaja. Ninguna herramienta es la buena para todo.
Si la herramienta que necesita no existe, se la hace.
Describe en palabras lo que necesita y lo construye con ayuda de la IA: una calculadora de notas que le diga qué necesita en el próximo examen, un control de entrenamientos para su equipo, un temporizador de estudio a su medida. Lo prueba, no funciona, lo corrige. Programar deja de ser escribir código y pasa a ser saber pedir, probar y arreglar.
El ordenador se adapta a él, no él al programa.
Automatiza lo que repite cada semana: ordenar archivos, preparar un resumen, montar una tabla que se actualiza sola. No hay que aguantar el programa que te tocó: la herramienta se ajusta a cómo trabaja uno.
Sabe decir qué decidió él y qué hizo la máquina.
Presenta lo que ha construido explicando sus decisiones. La línea entre su criterio y la máquina, dicha en voz alta. Si no sabe separarlos, el trabajo no es suyo.
Durante treinta años, «saber informática» era manejar los programas que había. Hoy quien sabe pedir bien se construye la herramienta que necesita en una tarde. No prometemos programadores: formamos a alguien que sabe describir un problema, probar una solución y corregirla. Ver horarios del Laboratorio de IA →
Seis ejemplos de proyectos que salen de este laboratorio.
Un asistente que le planifica el calendario y le dice qué toca cada día. Y otro que desmenuza esa tarea que da pereza en micro-pasos de cinco minutos, para poder empezar.
Gestiona el correo y deja los borradores escritos. Y cuando hace falta, traduce y responde en otro idioma sin que parezca una traducción.
Describe la aplicación que quiere y la IA le genera la base: un seguimiento de hábitos diseñado por él, un chatbot que le va haciendo preguntas para repasar biología antes del examen.
Entrena una IA para encontrar argumentos a favor y en contra de un tema, con fuentes y datos. Después la pone a defender la postura contraria a la suya, para ver si la aguanta.
Define un tema y la IA busca, resume y le estructura la información clave en un documento. También saca las ideas de un vídeo de una hora en menos de un minuto.
Diseña las reglas de un puzle y la IA lo convierte en una app jugable. Ahí se ve rápido si las reglas que escribió estaban claras.
Sabe sacarle a la IA respuestas precisas y creativas, sin paja. La diferencia entre una respuesta que sirve y un relleno bien redactado está casi siempre en cómo se ha preguntado.
Conoce las diferencias entre modelos y elige el que encaja en cada tarea, sin perder tiempo ni recursos.
Trabaja con la IA de forma segura, legal y responsable: detecta sesgos y convierte los datos en decisiones que sabe argumentar.
Describe una lógica y la IA genera el código base. Una aplicación sencilla puede estar en pie en unas horas.
Conecta las herramientas de IA con los programas que ya usa, sin programar, para quitarse de encima las tareas que hace una y otra vez.
La clase es en el CREATICS HUB, en Arroyo de la Encomienda. Una hora presencial a la semana, más la parte práctica, que sigue trabajando durante los días siguientes.
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Laboratorio de IA
Grupo blanco
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Ninguna clase coincide. Prueba con otra actividad o escríbenos y lo miramos.
El curso son 8 meses, de octubre a mayo. Cuesta lo mismo por los dos caminos: en un pago se abona entero al reservar y eliges un regalo; en el otro son cuatro pagos, uno cada dos meses.
La matrícula del primer año, 35 €, va incluida en las dos formas de pago. Y estos precios son los máximos: a partir del primer año recibes descuento en las mensualidades por el programa de fidelización.
Cada sesión arranca con un reto real. Se piensa antes de construir: definir el problema, observar, elegir la mejor idea.
Manos a la obra. Los errores son puzles, no fracasos: probar, mejorar y volver a probar hasta que funciona.
Cada proyecto se presenta y se defiende. Comunicar lo creado es parte de crearlo.
Aprendizaje progresivo. Los retos crecen con cada alumno: avanza a su ritmo y el proyecto se le ajusta. El método CREA+, en detalle →
Excelente actividad para potenciar la creatividad de los niños a la vez que aprenden diferentes materias sin que se den cuenta. Mi hija lleva varios años en la academia y está encantada. Lo recomiendo 100%.
Se les ha enseñado a pensar para arreglar problemas y a utilizar la tecnología de una manera diferente (…). Cada una de las niñas hizo actividades distintas en función de su edad. Salieron encantadas, lo recomiendo al 100%.
Mi hija (17 años) lleva dos años en Creatics y está muy contenta, aprende programación y disfruta mucho.
Desde 4.º de ESO. El grupo llega hasta 2.º de Bachillerato: de 15 a 18 años.
No. Se trabaja con herramientas que funcionan describiendo en palabras lo que se quiere: pide, mira el resultado y afina la petición. Aprender a hacer eso bien es justo el contenido del curso.
En el CREATICS HUB, C. Blas Cabrera 12, Bajo, Arroyo de la Encomienda (Valladolid). Es una extraescolar de octubre a mayo, siguiendo el calendario escolar. El día y la hora los tienes arriba, en el horario.
Nada. Las licencias de las herramientas van incluidas y los ordenadores del centro están disponibles; si prefiere traer su portátil, puede. Además le damos una cuenta de Office 365 para guardar sus proyectos en OneDrive y llevar el diario de anotaciones en OneNote.
Para la clase no hace falta ninguno: los ordenadores del centro están disponibles y, si prefiere, puede traer su portátil. Sus proyectos se guardan en la cuenta de Office 365 que le damos, así que los tiene en OneDrive y no dependen de un equipo concreto.
Los grupos son reducidos: un máximo de 10 alumnos por profesor, para poder atender a cada uno.
Es la duda de fondo y el curso se apoya justo en ella. Ningún proyecto se da por terminado hasta que lo presenta: expone en clase lo que ha construido y explica sus decisiones. Una respuesta copiada no aguanta ese momento; una herramienta que ha dirigido él, sí.
Sí. Al terminar el curso se entrega un certificado de participación de CREATICS que acredita lo trabajado.
Alfonso Sanz, ingeniero informático y director de CREATICS. Da clase de Ciencias de la Computación a jóvenes desde 2012.
Escríbenos con las tardes que te vendrían bien. Hoy hay un grupo, pero cuando coinciden varias familias abrimos otro.
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